No responder a una reclamación dentro del plazo máximo constituye un incumplimiento legal, sancionable por las autoridades competentes. Además, puede deteriorar gravemente la reputación empresarial.
Es obligatorio registrar las reclamaciones, asignar un número de referencia y documentar el seguimiento. Os ayudamos a establecer protocolos internos de gestión de quejas, con alertas y flujos de trabajo que aseguren una respuesta eficaz y en plazo.