Importar desde China no es simplemente comprar y revender

Importar productos de China

Importar desde China no es simplemente comprar y revender

Todavía recibo consultas de empresas que me preguntan por qué un importador europeo debe asumir tantas obligaciones si el fabricante está en China.

La respuesta es sencilla: porque el fabricante chino está fuera del alcance directo y cotidiano de las autoridades europeas. Por ello, la empresa que introduce el producto en la Unión Europea se convierte en un elemento esencial para garantizar su seguridad.

Ahora bien, conviene aclarar algo importante: un importador no tiene automáticamente todas las obligaciones del fabricante. Tiene obligaciones propias, aunque algunas son especialmente exigentes.

¿Qué debe comprobar el importador?

Antes de comercializar el producto, el importador debe asegurarse, entre otras cuestiones, de que:

  • El fabricante ha evaluado la seguridad del producto.
  • Existe documentación técnica suficiente.
  • El producto puede identificarse mediante un modelo, lote o número de serie.
  • Figuran los datos del fabricante y del importador.
  • Las instrucciones y advertencias están en el idioma exigido.
  • El producto cumple la normativa europea aplicable.
  • Puede facilitarse la documentación a las autoridades cuando sea requerida.

Por tanto, no es suficiente con recibir del proveedor una factura, un certificado o un informe de ensayo y archivarlos sin más.

El importador debe comprobar que esos documentos corresponden realmente al producto comercializado, que están actualizados y que permiten demostrar su seguridad.

¿Cuándo pasa el importador a ser considerado fabricante?

El importador sí puede asumir jurídicamente el papel de fabricante cuando:

  • Comercializa el producto con su propio nombre o marca.
  • Modifica el producto de forma que puede afectar a su conformidad o seguridad.
  • Se presenta ante el mercado como responsable del diseño o fabricación.

Este punto genera muchos problemas. Poner una marca propia en un producto fabricado en China no es una simple decisión comercial. Puede convertir a la empresa europea en fabricante a efectos legales.

En ese caso, ya no basta con comprobar lo que ha hecho el proveedor. La empresa debe poder demostrar directamente que el producto ha sido diseñado, evaluado y documentado correctamente.

El error más frecuente: confiar ciegamente en el proveedor

En la práctica, uno de los errores más habituales es pensar:

“El fabricante me ha dicho que el producto cumple y me ha enviado un certificado.”

Eso no elimina la responsabilidad del importador.

El certificado puede referirse a otro modelo, a una muestra distinta, a una versión anterior o incluso a una norma que ya no resulta aplicable. También puede ocurrir que el producto finalmente enviado sea diferente del que fue ensayado.

Cuando una autoridad detecta un problema, normalmente preguntará al importador europeo:

  • Qué comprobaciones realizó.
  • Qué documentación revisó.
  • Cómo verificó la identidad del producto.
  • Qué medidas adoptó para controlar al proveedor.
  • Cómo puede localizar las unidades comercializadas.

Responder únicamente que “el fabricante está en China” no será suficiente.

Importar significa asumir responsabilidad

El importador no fabrica físicamente el producto, pero decide introducirlo en el mercado europeo y obtener un beneficio de su comercialización.

Por esa razón, debe actuar como un verdadero filtro de seguridad entre el fabricante de un tercer país y el consumidor europeo.

La cuestión no es si el importador confía en su proveedor. La cuestión es si puede demostrar que realizó controles razonables antes de comercializar el producto.

Conclusión

Importar desde China no consiste únicamente en comprar, transportar y vender.

Implica verificar la seguridad del producto, controlar la documentación, garantizar la trazabilidad y reaccionar cuando aparece un posible riesgo.

Y cuando el producto se comercializa bajo la propia marca del importador, la responsabilidad puede ser todavía mayor: jurídicamente, la empresa puede pasar a ser considerada fabricante.

Antes de introducir un producto en el mercado europeo, conviene hacerse una pregunta muy concreta: podríamos demostrar ante una autoridad, con documentos y evidencias, por qué consideramos que este producto es seguro?

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